sábado, 26 de febrero de 2011

UNA VENTANA ABIERTA

Reales Alcazares de Sevilla.

En un aposento abandonado,
de cruda fatalidad predecible,
de minutos que rasgan las horas,
escapando al segundo, ineludible,
abrí una ventana en mi alma,
y percibí,
en un instante, de plácida calma,
el sentir, de un momento callado;
de emerger una luz en mi morada,
sanar la brecha profunda de mi alma;
lacerante y quebrada.
De volar con ráfagas de viento
que en una espiral de movimiento,
arrasó mis tabiques rotundos;
sillares de pensamiento,
mixtura de sensaciones,
muros de cal y cemento.

En un paraíso de soledades,
de odaliscas y ninfas desoladas,
de nenúfares hundidos,
en un lago de añoranza,
de hiedra desenroscada
de las paredes de mi olvido:
un halo de luz divina,
prendió una nueva ilusión,
señalando  mi camino.

Y una ventana abierta,
a una suave brisa creciente,
me mostró,
a través de su celosía;
translúcida y de verdad renaciente,
los horizontes inexistentes,
del devenir de esta vida.

En un aposento enrarecido,
de sentimiento rapaz y entumecido,
una ventana abierta,
apartó las cortinas de su tristeza,
con cántico celestial de ruiseñores
y perfume de jazmines y violetas.

Atmósfera quieta,
 cristales empañados de gloria.
Una ventana a la vida ,
una ventana al Amor.