viernes, 12 de septiembre de 2014

La música o literalmente "el arte de las musas", de entre todas las artes universales, es aquella Dama que entronca directamente con la estela del Infinito y acaricia con su melodía el alma humana.
Nos transporta al origen fidedigno de nuestra existencia;"primero fue el verbo", el sonido tilitando a través de lo eterno.La vibración primordial de todo lo creado.
Así la música reverbera y actualiza en nuestro interior las notas ancestrales de una partitura superior, de una música celestial, consabida por todos, pero olvidada por los avatares del tiempo, la mente y su razón.
El universo compone, canta y danza.Y el ser humano,siendo la manifestación microcósmica de tanta belleza,debe consagrar parte de su vida al menos a una de las grandes artes universales, que no son más que proyecciones externas de nuestra auténtica naturaleza interior.
Una naturaleza que es mimetizada , proyectada y reflejada a través del mundo por la esencia misma del ser humano.
La música de los cuerpos celestes, de las galaxias, de las estrellas, de un sólo hálito de nuestra respiración, es la melodía inédita de un eterno vals molecualr que nos recuerda de donde venimos y hacia donde vamos.