domingo, 17 de julio de 2011

SUEÑOS DE UN PASADO(hablando de mí)


Me conquista lo antiguo, lo demodé, lo que ya no es original a lo ojos de la gente pero que mantiene la esencia intacta de su creatividad.Aquello que perdura a lo largo de los años.
Lo que otras épocas desinteresadamente nos enseñaron y, que por desgracia, en la actualidad permanece encerrado en un baúl de recuerdos oxidados.Un baúl forrado por telarañas de anónimas historias todavía sin contar.
Me encanta lo rancio, lo caduco y nada vanguardista. Aquello que impregna la mente y corazón de sensaciones quemadas por las llamas del tiempo, de recuerdos queridos, de nostalgias de pretéritos inconclusos, de historias esfumadas en los horizontes de la vida.
Prefiero la plata antigua y desgastada: con sortijas que encierran en su interior grandes misterios y vivencias cotidianas comunes de personas ,que quizás ,sintieron lo mismo que yo siento en estos momentos.
Piedras sin pulir ni esmaltar, lejos de una vida moderna artifiosa y excesivamente condicionada.
Prefiero vivir en una pequeña buhardilla en París con paredes empapeladas en viejos recuerdos de un ayer ,que en un inmenso y psicodélico lof en Nueva York.
Soy mujer de camafeos antiguos, con estampas de muñecas de lánguidas miradas,de versos de amor sin terminar, de puntillas, encajes y jaretas adornando mi vestimenta y...mis sensaciones de vida.
Me encanta el olor a ropa mojada recien tendida secada por los caprichos del viento. Y prefiero sentir la magnificencia de grandes bosques de secuoyas que observar análiticamente el por qué de un triste bonsai.
Mi perfume preferido es el olor a bizcocho recién hecho de mi madre y, para según que ocasiones más íntimas  y sensuales que comer este dulce manjar ,creo que con unas gotitas de Chanel número 5, es más que suficiente (aunque sea del mercadillo de los domingos).
En el amor, soy mujer de antes. Eso si, lo de sumisa lo justo.Complaciente mucho.Y todavía creo en caballeros andantes, guerreros en busca de grandes batallas de amor y dulces trovadores.
Y, aunque ya he aprendido que lo más importante en las relaciones son los hechos y las acciones , creo que no deja de ser mas que un falso conformismo.Ya ves, idealista hasta la muerte.
No pretendo suplicar amor a nadie, ni llorar mis recuerdos de historias truncadas en cada esquina de mi memoria, pero sí que me entusiasma la idea de correr detrás de un tren en marcha sin retorno en una apoteósica despedida de amor.
¿Romántica?... Mucho. ¿soñadora?...lo que la vida me deja.
En este mundo , existen dos estirpes bien diferenciadas: los realistas que a veces , pretenden soñar y no pueden. Y los soñadores, que deben intentar ser realistas por necesidad, pura supervivencia.
Yo soy realista por necesidad y soñadora de voluntad.Así que no es dificil, el encontrarme en un día de lluvia, trazando en los cristales empañados de mi habitación, garabatos que transmutarán en palabras y que tarde o temprano, acabarán estampadas en el papel de mi viejo cuaderno. En realidad, no sé si el vaho de los cristales se debe a la lluvia o... a los suspiros de mi alma soñadora, en un momento de álgida inspiración.
Siempre observo lo que los pasos de muchas personas dejó atrás.Historias personales en libros de páginas amarillentas y carcomidas por el hambre de los años...por el tiempo marchito de muchas vidas.
Unas veces, los recuerdos, alientan mi futuro y sostienen mi presente.Otras, en cambio, me invade la nostalgia de un tiempo mucho mejor.
Si .Definitivamente huelo a rancio. Mi piel exhala el aroma penetrante de otos tiempos; vividos e imaginados.
Momentos de una vida que a pesar de su deleite en un pasado , siempre , infatigablemente, mira hacia delante.


                                                           Irene Ríos.