domingo, 3 de julio de 2011

ECOS DE UN PASADO


Atrás quedó mi falsa cosecha,
en tierra abonada de incertidumbre,
y va trepando en mi alma
con la hiedra de mis ilusiones
la pulpa de un fruto maduro,
exprimiendo su sabor.


Atrás quedó mi voz en escarcha,
ecos lejanos de viejas palabras,
letanías vacías ,inacabadas,
que no saben de auténticos significados.
Y mis palabras ;
que ya expiran sus frases
en un nuevo abecedario.


Atrás quedó tu mirada,
finita , abandonada,
raída por falsas apariencias,
en espejos de cristales opacos.
Y, mi talismán.;
azabache del brillo de tus ojos,
que engalanaba en harapos,
el dolor de mis sueños rotos.


Atrás quedaron los impases,
en una sinfonía de notas que no encajan,
y un jazmín en el rosal de mi alma,
me enseñó la flor de la Unidad;
dama de un silencio profundo,
fecunda en dignidad.


Atrás quedaron amaneceres ocultos,
por grises nubes de hastío,
jirones de niebla en mi ventana,
ocultando la luz de mi Camino.


Y allá...
en el recuerdo que no olvida,
que intuye lo advenedizo,
siento palidecer mi existencia caduca,
y escuchar una Voz, que me llama,
desde el Infinito.


                                                                   Irene Ríos.