domingo, 29 de mayo de 2011

LA GRAN NODRIZA




Quiero pensar, que la vida es una gran Nodriza.
Una madre especial que nos impele a crecer y evolucionar como seres conscientes en este mundo material y conocido.
La vida, es el recorrido, más o menos lejano e intenso dentro de nuestro sendero personal y eterno.
Una causa superior que provoca que las entrañas del Universo , en una divina confabulación, se contraigan, dando a luz un nuevo ser. Alumbrando en el espacio y momento oportuno, el influjo de energía vital necesaria a la parte inerte de la materia.
¿Qué es primero?¿la materia o la vida?
La materia y la vida, son indisociables.No debemos desdeñar la importancia que tiene la materia como recipiente que recoge todo el influjo proyectado por el Universo ,de energía vital.
Cuando la vida se expresa,con toda su magnificencia,necesita inevitablemente el molde de materia necesaria como instrumento, templo y vehículo de expresión de la fuerza vital, es decir, de la vida misma.
Todo el mundo material, lleva en sí mismo el germen de la vida.Una sóla piedra,lleva programada en su interior toda la información cósmica necesaria en la construcción de una nueva manifestación, en el nacimiento de un nuevo estado del ser.Estado del ser, me refiero a un estado inanimado ,un estado sin ánima, en oposición al estado animado o con alma del ser humano.
Una energía especial, radiante, pura, consciente , nos empuja al mundo para poder existir, manifestarnos en él y desarrollar una experiencia humana.
La vida nos impele a existir como seres conscientes y potenciar nuestras capacidades y dones otorgados y, aunque algunas veces, nos sintamos abandonados, sólos o afligidos, por lo que percibimos como “caprichos de la vida”o “apetencias del destino” , la realidad, es que esta MATER DIVINA cuida, protege y custodia metódicamente todos nuestros caminos.Senderos que encaramados a profundos barrancos psicológicos y diversos terraplenes emocionales, debemos transitar, empañando con lágrimas de Amor la imagen enturbiada de lo que verdaderamente es la auténtica grandeza de la vida.
La gran Nodriza, amamanta a sus criaturas, a través de sus diferentes formas y expresiones de vida.
Estamos enlazados al mundo , a su realidad, a través de una minuciosa cadena natural alimenticia, que refuerza nuestro cuerpo material y sistema inmunológico.
Un vez satisfechas nuestras necesidades primarias, dentro del devenir periódico y cíclico de esta excelsa cadena, debemos buscar los víveres espirituales necesarios para poder desarrollar y ejecutar nuestro cometido más trascendental, auténtico y plenamente real.
Debemos alimentar los corazones ajenos , empezando por el propio , amándonos sin consuelo, sin piedad, sin temor, sin argumentos ni contradicciones.No debemos seguir con esta hambruna espiritual que sufre las carencias propias de su desnutrición ,de su fuerte inanición interna que narcotiza las ideas claras y determinantes de lo que debería ser una sociedad superior.
Conectar con la energía sagrada de la vida nos enseña a que todo es posible y que todo se expresa y manifiesta conforme a las normas estrictas y concretas de una gran nodriza; del potente influjo de la fuerza de la vida.
Esta manifestación cósmica, no es arbitraria, ni tampoco autónoma, ni mucho menos se trata de una mera casualidad.La vida responde a una intervención definida, bien trazada y no es producto de la inercia fenómenica de la naturaleza casual de las cosas,ni del libre albedrío que infiere en la transmutación y el cambio del mundo efímero de la materia.
La vida, es una manifestación única, precisa y completa en sí misma que sucede en el minuto cósmico oportuno.
Sus leyes , aunque aparentemente intangibles a nuestra percepción, operan permanentemente en nuestro mundo, y son criterios inamovibles que traspasan los parámetros conocidos de tiempo y espacio.
La vida, nos enseña , regaña y grita, a través de sus constantes metamorfosis, cambios físicos , contrastes y mudanzas.Es un inagotable manantial de conocimiento, claro y objetivo, que debemos observar en sus diversos cambios y circunstancias.
Nuestro mundo, es una alquimia experimental constante y, en su transmutación se trasluce lo que es la auténtica esencia de la vida; la impermanencia.
Fluir con la vida es dejarse acunar por ella. Es dejar mecer, calamidades y plomizas sensaciones por una brisa fresca y alentadora que suaviza las pesadas cargas de nuestro corazón.
Fluir con la vida es confiar plenamente en ella , con la misma fe y convicción que depositamos en la figura paternal y maternal en la niñez de nuestras vidas.
Este mismo sentir , esa cálida y confiada sensación infantil , debe impreganar la esencia de nuestra existencia.Debemos trasladar esta misma sensación a nuestras experiencias de vida en nuestra etapa adulta y, depositar la misma confianza y credibilidad en el corazón universal ,que conforma las entrañas sagradas de esta gran Nodriza.


“El universo está constantemente preñado.Es el útero de eterna fertilidad que siempre está dispuesto a manifestar, en el momento oportuno, el enigma del embrión de la vida”

Irene Ríos.