martes, 7 de diciembre de 2010

RESCATANDO UNA ÉPOCA:SENSIBILIDAD CREATIVA.


A lo largo de los siglos,el ser humano ha intentado investigar y acumular conocimientos, teorías, ensayos, dilemas , que siendo necesarios en el día a día, en nuestras vivencias cotidianas, han derivado en un mero ejercicio teórico y, en muy pocas ocasiones , experimental, de todo lo que acontece.
Cuando somos niños, nuestro conocimiento sobre el mundo,un mundo palpable y a la vez sorprendente a nuestros sentidos, está basado, fundamentalmente, en todo aquello que podemos ver, oler, oír y palpar.En dfinitiva, todo aquello que circunda, reclama y apela a nuestros sentidos.
Realmente, lo que aprendemos a través de nuestros sentidos es una constante a lo largo de toda nuestra vida.
La etapa adulta, está completamente sometida no sólo a parámetros lineales y ortogonales sobre el mundo ,sino también a una simple opinión de los otros.En innumerables ocasiones, podemos llegar a creer que una nimia opinión ajena, es más importante que nuestro propio credo.
Excepto en el caso de los niños índigo , niños que desarrollan unas cualidades especiales,esta teoría básica del aprendizaje , es la que condiciona y crea las bases de nuestro desarrollo intelectual y cognitivo.
Esta es la forma universalmente común en la que un ser humano fija su condición de adulto.
Una forma de entender y crear el mundo eminentemente infantil, porque en el fondo, no queremos abandonar o no estamos preparados para trascender las raíces de un aprendiaje básico y pueril.
Si logramos abandonar los viejos patrones de aprendizaje, aunando un conocimiento objetivo del mundo a una sabiduría e intuición más profunda ,quizás la Humanidad pueda tener una nueva oportunidad.
Hoy en día, asistimos a una clara involución de la Humanidad.Un descenso deficitario de los grandes ideales y, pequeños pero auténticos valores, que han sido enterrados en el panteón privado de políticas obscenas y gobiernos corruptos.
Mentes débilies , raptadas por el miedo , hipotecadas en sentimientos y con grandes dosis de culpabilidad, han sido manipuladas por auténticos magnates de lo burdo.
Los estudios de la ciencia actual, en sus diferentes disciplinas, en su constante devenir de informaciones y teoremas cuadriculados, "quasi" concluyentes; está muy lejos de encontrar la matriz o causa subyacente de cualquier manifestación de vida.Ya sea, una expresión concreta o dilatada de la misma.
Esta supuesta evolución científica y tecnológica a la que nos hemos visto sometidos, carece en su integridad, de lo que yo llamaría;"el contenido sin contenido". El ingrediente fundamental que ennoblerá cualquier método científico, al margen, de su más estricta ortodoxia.
A este elemento o componente fundamental, yo lo llamo:" sensibilidad creativa o creadora".
Una corriente mágica de intuición , que careciendo de contenido preciso,abrirá las fronteras inamovibles y objetivas de nuestro mundo conocido.
Sabemos de la vida física y biológica del mundo animal y vegetal, pero desconocemos completamente, el mundo interno y espiritual de una simple flor.
No sabemos nada de aquella sustancia sutil, que hace posible que un solitario tallo clavado (por lo que vemos en nuestro conocimiento objetivo) en un trozo de tierra, después de un tiempo, en un momento preciso, pueda sublimarse en una maravillosa corola , coformando la hermosura de una flor.
Qué poco sabemos de la gran diosa de la Tierra: el agua. Qué poco percibimos su eterna labor , callada y consagrada, decidida en abastecer de vida a todos los seres vivos del Planeta.
Su canto devocional por las criaturas de nuestro mundo es continuo, y en sus diferentes manifestaciones y trayectos (río ,lago, mares, océanos, cascadas) podemos apreciar, que no sólo tiene memoria ancestral sino también capacidad de evolución y conciencia.
Objetividad y sensibilidad creativa, serán los condimentos necesarios a la hora de obtener grandes resultados en una investigación determinada.
Humanismo y ciencia son inseparables en sus tránsitos experimentales.En ningún momento, debemos catalogarlos como elementos aislados, potenciando la diferencia de sus polaridades.
Más bien deben buscarse sus lazos de unión , sus puntos de referencia y uniones más íntimas.
La ciencia, nos enseña los fenómenos comprobables y comparables que conforman nuestro mundo.
El humanismo, imprime la corriente de energía intuitiva, creatividad, sensibilidad e ingenio necesario, que requiere cualquier investigación científica exitosa.
Está constatado a lo largo de los siglos, que épocas de grandes crisis sociales, han abierto las puertas oxidadas y devastadas de su historia, a momentos culminantes de explendor y prosperidad.
El temor el miedo y desarraigo existencial enarbolado por el oscurantismo de los primeros siglos de época medieval ,conllevaron ,creencias e ideas, que no ideales, basados en los sillares pétreos y contundentes de la antigua basílica medieval. Una iglesia completamente material en sus doctrinas y fortificada por rígidos credos sostenidos bajo la conspiración de un supuesto Pecado Original.
Gracias a un grupúsculo minoritario de eruditos, intelectuales y visionarios de la época, con elevados ideales de amor y libertad;un rayo de luz renaciente iluminó las penunbras de otras épocas, dando paso a una nueva valoración existencial y espiritual del Hombre: el "Renacimiento".
Un volver a nacer a los grandes ideales de la cultura clásica grecorromana.Un rescate profundo de todo un saber intelectual, científico y filósofico que había sido socavado y aplastado por la Iglesia pétrea del medioevo.
Sabios, poetas, filósofos, ciéntificos ,insistieron en la importancia del Hombre como centro del Universo, con sus propios movimientos internos y capacidades para evolucionar.
La basilica medieval, tuvo que abrir sus muros a nuevos espacios lumínicos y coloristas , que a finales de la Edad Media, ya podemos apreciar en las grandes claraboyas que surgen , como si fueran de otro mundo, en las catedreales más famosas del mundo, como por ejemplo, Reims , Chartres o Notre dame de París.
El ser humano ,ya no padecía solitario bajo el yugo de un Dios paternalista y despótico, por fin, él mismo, podía comenzar a crear su propio destino.
Este aperturismo espiritual e intelectual, esta evolución lumínica constatada y probada , ha sido un esquema estigmatizado y repetitivo a lo largo de la Historia.
Asi por ejemplo, cabe recordar las viejas ideas guillotinadas en la Revolución Francesa y el despertar de una nueva corriente de sabiduría e intelectualidad :La Ilustración y sus Grandes Hombres.
Este esquema universal, responde a las leyes naturales de crisis-oportunidad.
Pero, encender las antorchas de una nueva sabiduría en pos de la evolución colectiva de una sociedad fracasada, como bien , puede ser la nuestra ; no es nada sencillo.
No sólo se necesitan corazones limpios e ideas refulgentes.
Es preciso valentía , aquello que surge espontáneamente en un instante de temor o de rabia de verse manipulado.
Por todo lo dicho, creo que es necesario revisar y rescatar los archivos cronológicos de otras épocas.Quizás sea necesario volver a las ideas básicas de nuestra filosofía occidental.
Los ciclos más luminosos y vibrantes de la historia de la Humanidad, volvieron sus miradas al pasado para poder renacer a un estado interior y exterior completamente nuevo.
Rescatemos el espíritu visionario de otras épocas, de otros otoños y de otros inviernos de grandes esperanzas en momentos de soledades colectivas.
Plantemos la semilla de la sabiduría en futuras generaciones para que el paso del tiempo riegue con sus años, las hojas perennes del árbol del Conocimiento.

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