miércoles, 13 de abril de 2011

NO VIOLENCIA

Nunca se podrá empuñar una flor.Su sensibilidad y armonía, nos incita a la caricia , ternura y fragilidad.Una flor es el vivo ejemplo de resistencia pacífica ante las inclemencias de la vida.

La ira, violencia y resentimiento son fervientes apóstoles de las guerras del mundo. Niños, ancianos y desvalidos, son los mártires de las mismas.

La violencia, no es lo contrario a la paz.;  es lo opuesto al Amor  y sinónimo de miedo.

La violencia no nos defiende del impostor porque ella misma, en el fondo del ser humano, es nuestra mayor impostora.

Sólo aquel que en vez de sangre genera metralla en sus venas y pólvora en su pensamiento, es capaz de prender la llama de la violencia.

El hambre se rebeló en glotonería, la pobreza se reveló en codicia y la irá se manifestó en violencia.

Más allá de la violencia física y brutal, existe la violencia mental.Energía negativa que aunque no sea expresada de forma patente, va socavando el espíritu de la Humanidad.
Energía que se expande en el mundo y que se retrotrae hacia uno mismo.

El ser humano es el mayor depredador del mundo.Es un asesino de ideas y de sentimientos.

Y yo me pregunto:¿Por qué un cazador es un deportista y un asesino, es un criminal?
¿Qué diferencia existe entre ambos a niveles universales?¿Nos creemos tan importantes los Humanos para catalogar bajo nuestras premisas y apentencias lo que es y siempre será una acción correcta de otra abominable?

Una brizna de violencia, bien encaminada, bien dirigida hacia una dirección correcta, es necesaria en el crecimiento espiritual de una persona.Porque un hálito de rebelión no sumisa en el corazón y mente de los seres humanos, en el momento adecuado, genera aperturismo y grandes convulsiones internas en pos de un bien mayor.

Con respecto a este último concepto, destacaría la idea de sublevación interna .
Bajo mi punto de vista, cierta dosis de rebelión interior, es fundamental para el crecimiento espiritual  de las especies.Para la evolución de la totalidad.
Yo creo, que  en un momento determinado dentro de la Evolución, una bacteria se rebeló  consigo misma y sintió el impulso curioso y sutilmente violento de crecer, de conocer, de transformarse en una sustancia mucho más compleja e inteligente.
Ese impulso de superación , el sentimientpo en un momento determinado de la vida de que algo no marcha bien, conlleva una cambio, una revolución interior  pacifica pero determinante.
Esta catarsis interna, este viraje espasmódico,  lleva definitivamente a la evolución de las especies en el Universo.
Es una teoría muy personal y no documentada pero creo que es muy importante entender el concepto de violencia interior.
Este tipo de violencia , de sublevación, nos impele a crecer como personas y a conocer mucho mejor nuestro mundo.



                                                                        Irene Ríos.

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